Hay que Defender la Ciudad: De la Distopía del Confinamiento a la Ciudad Abierta

José María Ezquiaga Domíngez

Resumen


La COVID-19 ha desestabilizado profundamente el espacio público y las infraestructuras vitales de la ciudad abriendo la posibilidad de impulsar tendencias disruptivas con la visión convencional de esta. La densidad está asociada a la noción de intensidad. Las ciudades deben afrontar la contradicción entre la densificación entendida como limitación racional del consumo de territorio y la dispersión territorial, que en el contexto de la pandemia parece a asociarse mejor al distanciamiento social. La intensidad de la interacción social estimula la innovación y la creación en las esferas económica, científica y cultural. Desde el punto de vista ambiental la densidad es clave para reducir de la huella urbana, el consumo energético y las emisiones de carbono. Las medidas de distanciamiento social durante la emergencia sanitaria han fortalecido la conciencia del valor de los vínculos entre personas y grupos diversos. Esto ha evidenciado las ventajas de los lugares donde la gente vive suficientemente cerca para acceder peatonalmente a los servicios que necesita y los beneficios colaterales de la reducción de la movilidad. Por otra parte, ha hecho patente el conflicto entre un espacio viario diseñado al servicio del automóvil, las necesidades de la movilidad peatonal y las demandas de las actividades económicas a pie de calle. Las viviendas productivas del confinamiento, en las que han convivido el trabajo y los cuidados, la conexión social y la intimidad personal, son la vanguardia de una transformación muy profunda de la arquitectura residencial. Proyectar la ciudad visible es una herramienta insuficiente para gestionar la complejidad urbana contemporánea, el cambio más profundo debe operarse en la renovación de la dialéctica entre las esferas de lo público y lo privado, incorporando la dimensión social y la experiencia temporal al proyecto espacial de la ciudad.


Palabras clave


urbanismo; ciudad; densidad; espacio público



DOI: http://dx.doi.org/10.5821/ace.15.43.9518