Palimpsesto 21. Nuevas razones

Información elaborada y recibida en primavera


La sombra de la olmeda

Angela García de Paredes

Resumen


En 1968, un descubrimiento casual sacó a la luz los restos de una villa rural romana tardía del siglo IV. Sus mosaicos se encuentran entre los más completos y hermosos de su época. A mediados de los 90 comenzaron los trabajos de preservación y puesta en valor que requerían una cubierta para la excavación, la protección de los mosaicos in situ y la construcción de un centro de estudios para visitantes y arqueólogos. La Villa ahora está protegida por una amplia estructura metálica de cuatro naves abovedados. Cuatro pilares centrales y 110 pilares situados perimetralmente en la fachada de policarbonato sostienen toda la estructura y permiten una iluminación homogénea del interior, como una gran sombra. La estructura de las bóvedas romboidales parece flotar sobre la parte superior de la fachada translúcida, mientras que, en el nivel de los mosaicos, un zócalo de hormigón blanco cierra el perímetro de la Villa.
La voluntad de hallar una solución integradora entre el exterior y el paisaje y entre el interior y el área arqueológica es extensiva en la Olmeda a la arquitectura y estructura. La dificultad conceptual que representa la reconstrucción de una arquitectura desconocida que existió hace más de 1.600 años conduce bien a un ejercicio de invención constructiva y fabulación histórica o a construir una solución arquitectónica capaz de evocar un espacio arquitectónico que cobija el tiempo. Con esta premisa necesariamente arquitectura e ingeniería debían ir más allá de una mera colaboración sino trabajar conjuntamente, cada disciplina con sus propias herramientas, en el objetivo común de la construcción de esa gran sombra.


Palabras clave


villa romana; olmeda; estructura; mosaicos.



DOI: http://dx.doi.org/10.5821/palimpsesto.21.9493