Resistencia institucional para implementar la Nueva Agenda Urbana en Puerto Vallarta, México

José Alfonso Baños Francia

Resumen


En la participación se exponen las dificultades para implementar la Nueva Agenda Urbana en Puerto Vallarta, destino turístico localizado en la costa del Pacífico mexicano. La narrativa se expone en tres partes. La primera, mostrando los postulados globales sobre desarrollo y ciudad sostenible en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Nueva Agenda Urbana (NAU). En la segunda se presentan los instrumentos de ordenamiento y planeación urbana en Puerto Vallarta. Finalmente, debatiendo sobre las tendencias recientes de crecimiento inmobiliario en el espacio del turismo, donde la autoridad municipal aplica discrecionalmente las normas urbanísticas para favorecer la expansión inmobiliaria vinculada a la actividad turística. Las conclusiones sugieren alentar la participación ciudadana para formular estrategias territoriales que integren los postulados de la Nueva Agenda Urbana en Puerto Vallarta.

La compleja relación entre el territorio y la sociedad está presente en el entorno mundial; en un intento por acceder a procesos de urbanización sostenible, se han presentado esfuerzos globales para implementar el derecho a la ciudad. Un agente activo en estas acciones ha sido la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de la agencia Hábitat, liderando esfuerzos desde 1976 a partir de la celebración de la Conferencia Mundial sobre los Asentamientos Humanos Hábitat I, celebrada en Vancouver, Canadá. Ello prosiguió 20 años después con Hábitat II en Estambul y apenas hace dos años, en Quito se llevó a cabo la reunión Hábitat III. El logro concreto de este último evento fue la publicación de la Nueva Agenda Urbana (NAU), guía de acción acordada por los países de la ONU para el futuro de la vivienda y el desarrollo sostenible en el espacio urbano (ONU, 2016). El documento tiene 17 principios básicos y 175 exhortos generales. De ellos, hay 5 estrategias generales:

1) La necesidad de contar con políticas urbanas nacionales, revalorando el papel del Estado.

2) Actualizar el marco jurídico-legislativo de la urbanización.

3) Disponer de un buen diseño urbano.

4) Encontrar mecanismos de financiamiento para la ciudad.

5) Implementar la NAU a escala local.

En México, el gobierno federal incorporó estas estrategias en el marco jurídico expidiendo la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano (LGAHOTyDU) a finales del 2016. La ley contiene principios alineados con el paradigma de una urbanización equitativa como el derecho a la ciudad, cohesión social y participación ciudadana (México, 2016). Sin embargo, estos esfuerzos no son incorporados con el mismo nivel de entusiasmo a nivel municipal, donde los funcionarios muestran poco entusiasmo e interés por acceder a nuevas formas de operar la gestión territorial. Esto se observa en ciudades cuya principal base económica es el turismo, las cuales están sujetas a fuertes presiones inmobiliarias que chocan con la aspiración de contar con mecanismos que equilibren las cargas y beneficios generados por la urbanización. Las conclusiones sugieren alentar la participación ciudadana para formular estrategias territoriales que integren los postulados de la Nueva Agenda Urbana en Puerto Vallarta.


Palabras clave


territorio turístico, resistencia institucional, Nueva Agenda Urbana



DOI: http://dx.doi.org/10.5821/ctv.8236

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